No te detengas sigue avanzando ya falta poco

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Por: July de Sosa

Cuando estamos haciendo algún tipo de ejercicio en un gimnasio o al aire libre que requiera de esfuerzo físico, como levantamiento de pesas, correr, o hacer Spinning, entre otros. Siempre nos ayudará el tener a alguien que nos diga “Sigue adelante no pares”. Pues bien, cuando de creer y tener paciencia se trata, es importante escuchar dentro nuestro la voz del Espíritu Santo diciendo “No pares sigue avanzando” Hasta ver el fruto de la fe en acción (Fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve).

En nuestra calidad de humanos vivimos bajo presiones que sirven para recordarnos de que la vida no es fácil para ninguna persona. Aceptar esto no resulta fácil y mucho menos sencillo, es necesario hacer uso de la comprensión y discernimiento sobre cada evento en la vida. Para evitar así ser desanimados y detenernos en nuestro paso al conocimiento pleno del amor de Dios que excede todo conocimiento.

He sentido más de una vez, al igual que muchos; el deseo de no seguir batallando contra una situación que parece no tener solución. Pero una vez más, el Espíritu de Dios habla dentro de mí y escucharlo y creerle me ha bastado para dejar de ver el problema frente a mí, y cambiar mi punto de vista hacia lo que Dios desea que aprenda en ese proceso, eso me lleva a tomar valor y nuevas fuerzas hablando a mí misma una vez más diciendo: “Es necesario que siga avanzando para llegar a mi meta”. Ciertamente todos tenemos metas por alcanzar y el camino que nos lleva a ellas, es en ocasiones muy difíciles de andar. Pero como hijos de Dios con pleno conocimiento de su amor y pensamiento para con nosotros, debemos aprender a descansar en su voluntad aunque no se parezca en nada a nuestra propia voluntad. Dios tiene planes y propósitos con cada uno de sus hijos que cumplirá con o sin nuestro consentimiento.

Para comprender esto es necesario que recordemos que nosotros somos como barro en manos del alfarero (Isaías 64:8). Muy parecido al proceso cuando la rueda comienza a girar mientras las manos del alfarero constantemente forma y moldea el vaso que él desea hacer. Es el proceso de Dios que constantemente está moldeando nuestra humanidad, desde el instante mismo que aceptamos a Jesús como nuestro Señor y salvador. Se activó la rueda donde estamos siendo transformados por Él, estando en esas manos nosotros podemos relajarnos y confiar, porque Él nos ama y quiere hacer de nosotros vaso útil para buenas obras. Él tiene el poder para sacarnos de cualquier tempestad por fuerte o recia que sea, “Fácilmente” pero Él no solo quiere que salgamos de esa zona, Él desea que mientras estemos en ese proceso aprendamos una lección y abonemos a la paciencia y confianza usando la fe.

Para que fluya de nuestra boca testimonio del poder del único Dios verdadero. Él desea continuar avanzando su obra en cada uno de nosotros. Pero es necesario que nosotros también sigamos avanzando con paso firme a pesar de los obstáculos que se presenten. Deseo citarle una afirmación de Jesús.

En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he venido al mundo (Juan 16:33) Conociendo esto sabemos que no tenemos poder para evitar las aflicciones, pero si poder de cambiar nuestro punto de vista cuando estemos atravesando una. Tómese unos segundos y mire al cielo tome conciencia de todo su esplendor y recuerde que las manos que lo hicieron, son las mismas que cuidan de usted. Coja aliento. “No se detenga siga avanzando ya falta poco”. Recuerde… Dios que ha comenzado su obra en nosotros la perfeccionará.

(Filipenses 1:6)

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