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lunes, junio 17, 2024

El rey, no un rey

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Por: Dr. Carlos Berges

Juan 19:21-22  «Por eso los principales sacerdotes de los judíos decían a Pilato: No escribas, «el Rey de los judíos»; sino que Él dijo: «Yo soy Rey de los judíos».  Pilato respondió: Lo que he escrito, he escrito»

Bueno, quizá me voy a meter a “camisón de once varas”, como decimos en Guatemala, porque quienes lean este artículo y no estén de acuerdo, van a refunfuñar por lo que encontrarán dentro de sus palabras.

Esto es así, porque una buena mayoría de personas que asisten a la Iglesia los domingos y quizá uno que otro día -si es que no tienen algo que hacer-, van entre semana. Pero la verdad es que van porque “tienen que ir” si no, qué dirá la gente. Nos importa mucho el qué dirán, que lo que piense nuestro Señor Jesús.

Como somos de pensamiento greco-latino, no tenemos idea de lo que es ser un rey. Para nosotros no tiene mucho sentido esa palabrita de tres letras. Porque vivimos en un sistema republicano y no monárquico. Es por eso que la mayoría de los cristianos evangélicos no tienen ningún concepto mental de lo que es convertirse en súbditos del Rey Jesús.

Para empezar, en nuestra cultura: ¿qué es ser súbdito? Eso no es parte de nuestro vocabulario. Eso queda para los ingleses o aquellos que viven en monarquías. Nosotros somos personas libres. No somos ni súbditos ni esclavos de nadie. Somos nuestros propios señores. Y eso abarca también en el mundo espiritual. Es por eso que reconocer a Jesús como nuestro Rey y Señor para muchos se les hace cuesta arriba. No lo conciben. Si, es cierto, Jesús vino a libertarlos del pecado original provocado por Adán y Eva, pero por lo demás, seguimos siendo libres.

Por lo tanto, nuestro rey y señor no es el que nos dicen en la Iglesia. Es el que nosotros nos hemos fabricado por mucho tiempo. Especialmente si se trata de los hombres. Además, en cada cumpleaños se entona el himno -digo la canción- de Vicente Fernández: Sigo siendo el rey. ¿De que reino? Vaya usted a saber.

Esto, mis amigos, no es nada nuevo. Ya existía ese pensamiento en los tiempos del Segundo Templo, cuando Jesus se atrevió a declarar que era el Hijo de Dios. Y ardió Troya cuando los fariseos y encargados del Templo se pusieron a pensar que ese carpintero convertido en Mesías se estaba declarando Rey de los judios.

Y paradójicamente, fue Pilato, el gobernador asalariado de Roma el que lo reconoció sin darse cuenta. O quizá sí lo supo y lo vio en toda su realeza cuando lo entrevistó y Jesus no le bajó la vista ni le tuvo miedo. De allí el famoso pleito por el dichoso letrero que puso sobre la cruz en donde el Rey fue crucificado.

¿Por qué tanto reclamo de los líderes de Israel con este letrero que Pilato puso sobre la cruz en donde Jesus estaba siendo ajusticiado?  ¿Que fue lo que no les gustó del rótulo? Ah, un estudio minucioso del significado de la semántica es este: Pilato, en su escritura está testificando que Jesus ES EL REY, mientras que los fariseos y sacerdotes querían que él escribiera JESUS ES UN REY.

¿Ve la diferencia? No es lo mismo un absoluto ES EL REY que poner un sustantivo común JESUS ES UN REY. Porque sencillamente, si pone que es un rey, quiere decir que hay otros reyes.

Y aquí está el dilema: En su vida como en la mía: ¿Es Jesus El Rey, o sencillamente es UN Rey? Porque si él es UN Rey, quiere decir que tengo otros reyes que gobiernan y dirigen mi vida. Interesante, ¿verdad? Por lo tanto, no es de extrañar que para muchos evangélicos, Jesus es un rey de cualquier reino, pero no el de ellos. Ellos tienen su propio rey. Puede ser su dinero, su fama, su apellido, sus posesiones, su perfil profesional, o -incluso, pastores-, su ministerio. Porque aunque les caiga mal, muchos que dicen que son siervos de Dios, no lo son. Son siervos de ellos mismos, de su propio reino.

Pero si Jesus es El Rey, no puede haber otro ni sobre ni debajo de él. Para mi vida, por lo menos, Jesus es El Rey indiscutible. Es el que manda y yo obedezco.

Por eso Pilato no quiso arreglar el título. Estaba afirmando -sin saberlo quizá-, que el que estaban matando en la cruz, era EL REY DE LOS JUDIOS.

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