Los desplazamientos forzados internos, una realidad innegable

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La realidad por los desplazamientos forzados internos por la violencia en nuestro país es innegable, en las últimas semanas en Panchimalco, Caluco, Col. Rubio, Santa Cruz Michapa entre otros y lo más recientes en ser cubiertos por la prensa nacional e internacional nos dejan en la retina el abandono de casas, terrenos, cosechas, animales, es decir el esfuerzo de toda una vida en familias que muchas de ellas tienen niveles de subsistencia debido al accionar de grupos de pandillas que controlan estos territorios y siembran terror entre sus habitantes.

Y en todos los casos “escoltados” por la Policía Nacional Civil para que abandonen sus hogares y dejen todo tirado en poder de las estructuras criminales lo cual genera en la población una sensación que la situación de seguridad no mejora y que por el contrario existen zonas en el país que el control territorial continúa siendo dirigido por las pandillas.

Los representantes de la Corporación policial en la escena ofrecen la custodia hasta el lugar donde trasladan sus pertenencias en muchos casos sin conocer cuál es el destino, con el compromiso que enviará una patrulla que se mantenga en la zona para recuperar el control.

Hombres, mujeres, niños, ancianos, mascotas emprenden los éxodos masivos de las comunidades como cuando el pueblo de Israel abandono Egypto luego del cautiverio del Faraón pero en estas oportunidades bajo el yugo de la violencia y crimen.

La definición de desplazamiento forzado según la ONU: “Personas o grupos de personas que se han visto forzadas u obligadas a huir o dejar sus hogares o su residencia habitual, particularmente como resultado o para evitar los efectos de un conflicto armado, situación de violencia generalizada, violación de los derechos humanos o desastres naturales o humanos y que no han atravesado una frontera de un Estado internacionalmente reconocido”.

Los desplazamientos forzados internos se generan a nivel mundial 65.3 millones de personas son víctimas hasta junio del presente año, es decir uno de cada ciento trece seres humanos según el reporte de Acnur con la observación que es debido a conflictos armados y persecución; estos datos los podemos convertir en una cifra más alarmante y es que veinticuatro personas por minuto se ven obligadas a huir de sus hogares; a la cabeza de esta lista se encuentran países que se encuentran bajo guerras declaradas (Afganistán, Somalia, Siria, Yemen, Sur de Sudán) y no en época de paz como se anuncia en El Salvador. En América Latina la lista la encabeza Colombia, México y El Salvador.

En nuestro país los principales factores para el desplazamiento forzado interno son: las extorsiones, amenazas de muerte, reclutamiento forzoso, o los constantes enfrentamientos entre estructuras criminales rivales. La Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos en El Salvador reporta que desde el 2014 a marzo del 2016 se registran 124 familias desplazadas con un total de 427 personas víctimas de desplazamientos forzados, y muchos de ellos sin un registro oficial por temor a la denuncia. A esta cifra podemos agregar que existen más de diez mil solicitudes según la ONU de salvadoreños que solicitan refugio hasta el primer semestre del año 2015 queriendo migrar del país como consecuencia de la violencia y el crimen.

Lamentablemente mientras las pandillas mantengan el control de territorios ellos seguirán decidiendo quien vive y quien muere en las comunidades, barrios y colonias, quien entra, quien sale, los tributos por la mal denominada renta. Es mi recomendación ampliar de inmediato la cobertura de los ochenta y un sectores y diez municipios de las medidas extraordinarias para que el FIRT y el FES recuperen territorio. Que la PNC se quede en los sectores y haga ejercer la ley y no brinde “custodia” para que los salvadoreños dejen tiradas sus casas y pertenencias y contribuir al terrorismo. Así como construir una política de atención a víctimas de la violencia y desplazamientos ya que hasta este día el Estado los ha olvidado.

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