Cuide la sexualidad en su matrimonio.

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POR JULY DE SOSA 

Para todos los que vivimos en la maravillosa aventura del matrimonio y prometimos estar juntos “toda la vida” y aunque el término le parezca gigante. Le aseguro que no es así, el paso del hombre por la tierra es efímero, tanto que cuando recapacitamos en eso, tenemos tal convencimiento de que ese deseo nos durará poco. Ante esta realidad debemos de aprovechar cada minuto de vida para hacer de nuestra relación de pareja la experiencia más satisfactoria que podemos disfrutar. Para lograr esa victoria debemos otorgarle el lugar que merecen dentro de ese pacto, las instrucciones de Dios escritas en la Biblia.

A lo largo de nuestro matrimonio tendremos diferentes batallas que enfrentar y será en ese tiempo donde tendremos que recordar el mandato de Dios…Que no lo separe el hombre. Ya que a diferencia de lo que muchos piensan, somos los cónyuges los responsables de que la separación suceda.

Deseo mencionarle uno de esos diferentes problemas que tendremos que vencer. Con afán de alertarle en él. Me refiero a “la sexualidad”. Dios diseño el matrimonio para toda la vida y nos dio en esa unión la oportunidad de ser padres, además del placer y bienestar entre la pareja. Pero esta en algunos casos se ve afectada por la poca responsabilidad que tenemos de ella. Tanto el hombre como la mujer debe cuidar y abonar esa práctica, que si se descuida puede llegar a terminar con nuestro deseo de compartir la vida juntos. Entre las causas que nos llevan a descuidar nuestra intimidad de pareja están: Los pleitos continuos, la falta de respeto entre ambos, la maternidad ya que algunas mujeres al experimentar su etapa de mamá gastan todas sus energías en el cuido del infante, olvidando que antes de él, estaba su esposo, y sigue siendo parte de sus responsabilidades atender las necesidades sexuales de él. Los hombres por su parte pierden el interés en conquistar a su esposa íntimamente y muchos prefieren conquistar a “una extraña” olvidando su deber de cumplir con el deseo sexual de su esposa; el trabajo, enfermedad, compromisos sociales, economía; son entre otras las causas por las que descuidamos esa parte en nuestro matrimonio. Dios que nos conoce nos aconseja estar unidos sexualmente para que no entremos en tentación 1 Corintios 7:3-5.

Dios ha puesto en el hombre y la mujer la necesidad sexual. Así que el popular dicho que afirma que los hombres son más dados al sexo que las mujeres es “falso” Ambos necesitan saciar ese deseo y si cualquiera de los dos pierde su apetito sexual por diferentes motivos, deberá esforzarse y responsabilizarse, en atender la necesidad del otro que si lo desea. La unión sexual tal como Dios la creo no es egocéntrica ni busca su propia satisfacción; en ella tenemos la oportunidad de acercarnos y conocernos más como pareja.

Dios es perfecto y siendo él, quien creo el sexo, este es bueno, agradable y perfecto. No lo descuides en tu matrimonio.

¡Feliz y renovada semana!

 

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