Iglesias, hospitales del alma

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POR JULY DE SOSA 

Recientemente alguien me dijo: ¡Yo, no asisto a ninguna iglesia porque estas, están llenas de gente mala y enferma! Su cara se llenó de asombro cuando le conteste que tenía toda la razón de pensar eso, porque efectivamente las iglesias son una especie de hospital, que acoge a quienes, han reconocido estar enfermos de maldad, y necesitan ser liberados de eso, por eso buscan en la palabra que se predica desde un pulpito, al único que puede limpiarnos y liberarnos, de nuestra propia maldad, a causa del pecado, a ¡Jesús! quien murió precisamente para salvar nuestra alma del infierno mismo.

Las iglesias, casas de oración, o cualquier lugar donde se predique el evangelio de Dios, son hospitales disponibles para todos los que anhelen limpiar su alma por medio del perdón de Jesús, y seguir su palabra para sanar heridas, relaciones, y asegurarse un futuro glorioso al lado del rey eternamente. Para esto debemos ser justificados, por el único que tiene el poder de hacerlo Jesucristo.

La palabra de Dios dice: Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de Jesucristo. (Romanos 5:1)

Muchos piensan, que por no haber cometido un robo, asesinato, o cualquier delito penado por la ley, son buenas personas. La palabra afirma que todos somos malos que no hay un tan solo bueno entre nosotros, porque el hecho de pecar distintamente que otros, no nos hace inocentes delante de Dios; pecado es pecado, e igual peca el que dispara un arma en contra de su prójimo, como aquel que usa su lengua para destruirlo. Ya que estos dos, sumados a otros, hechos, están, prohibidos por Dios. (Éxodo 20:1-17)

El apóstol Pablo declaro: El bien que deseo hacer no hago, sino el mal, que no quiero, eso hago. Ciertamente hay un pecado que mora en nosotros, al cual debemos renunciar y pedir a Dios nos limpie y perdone por la sangre de su hijo Jesús, y cuando estemos limpios cuidar de no volver a caer en prácticas propias de nuestro viejo hombre interior. Para mantenernos constantes y resistir toda tentación necesitamos del alimento espiritual que de la palabra de Dios, recibimos en iglesias, estudios bíblicos, casas de oración, etc. Acerca de esto la palabra de Dios dice: ¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No os engañéis: ni los fornicarios, ni los idolatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales, ni los ladrones, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. Y esto erais algunos de vosotros, pero ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús y por el Espíritu de nuestro Dios. (1 Corintios 6:9-11)

No demore sus pasos hacia la búsqueda de Dios, para el perdón de sus pecados, y para vivir una nueva vida en ÉL.

¡Feliz semana!

Iglesias, hospitales del alma

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