Cuida de tu dieta emocional

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POR JULY DE SOSA

Es importante cuidar de los alimentos que ingerimos separando aquellos que nutren nuestro cuerpo de los que lo enferman; el mismo grado de importancia tiene el cuidar y seleccionar las palabras que escuchamos y los pensamientos que consentimos, ya que muchos son los que desean depositar en nosotros parte de la basura que ellos tienen en su mente y corazón, para saber escoger bien el alimento que daremos a nuestros pensamientos y sentimientos Filipenses 4:8, presenta un filtro para depurar lo toxico de los pensamientos positivos que aportan bienestar a nuestro cuerpo. Porque, así, como cuando comemos solo comida rápida conocida también como comida chatarra alta en azucares, en algún momento nuestro cuerpo resentirá la falta de nutrientes enfermándose; de igual forma nuestro cuerpo se enfermará si descuidamos nuestro estado emocional; que lamentablemente ignoramos con frecuencia.

 La tecnología con la que contamos en este tiempo permite que todos los interesados en una buena nutrición conozcamos el daño que ocasiona a nuestro cuerpo el consumo de comida alta en azúcar y grasas trans; de igual forma también nos brinda consejos oportunos para identificar a las personas tóxicas de nuestro entorno; que tienen el mismo poder de enfermar nuestro cuerpo con el veneno que destilan a cuenta gotas con sus palabras.  En cualquiera de los casos somos los únicos responsables de tomar acción y guardar nuestro cuerpo del daño de una mala alimentación.

 La depresión y la ansiedad son alertas de nuestro cuerpo infestado de malas emociones alimentadas con la basura que otros nos arrojaron con su negatividad, y que nosotros recibimos y alojamos en nuestro interior, por lo que perdimos nuestra energía positiva.

Es urgente prestar cuidado a la influencia que estamos recibiendo de nuestro circulo de personas cercanas, como familiares, amigos, compañeros de trabajo, entre otros. Porque puede ser que alguno entre ellos nos utilice como contenedores de sus frustraciones y mala fe. Como creyentes del único Dios vivo contamos con una, arma muy poderosa que pocas veces usamos, me refiero a la señal que Jesús nos dejo para saber que hay en el corazón de otros y conocer sus intensiones Jesús dijo: “Por sus frutos los conoceréis” Resulta fácil conocer el interior de alguien si prestamos atención a sus acciones y más a sus palabras, porque escrito está

“De la abundancia del corazón habla la boca” Esto es muy conveniente saberlo y entenderlo, para poder clasificar lo que está alimentando nuestro interior, ya que existen personas a las cuales apreciamos, pero que nos resultan de mala influencia, y por pena o por costumbre no tomamos la decisión de separarnos de ellas, antes de que nos salpiquen con su negatividad al grado de enfermarnos. Dios nos regalo la vida y con ella la responsabilidad de cuidarla, valorarla, y mantenerla. Saber escoger a las personas con las que nos relacionamos es parte de cuidar de nuestra vida y cerrar las puertas de nuestra mente y corazón a contenido tóxico, es parte de preservarla. Aunque esto signifique cortar con relaciones familiares, amistosas y hasta relaciones de pareja. Si alguien se encuentra depresivo, ansioso o amargado. Es hora de ver con que está alimentando su alma, y reemplazarlo inmediatamente. Para recuperar la salud emocional; porque no basta solo con identificar una fuente dañina, es necesario alejarse de ella. Nadie que desee cambiar su vida emocional puede lograrlo sin cambiar el circulo de personas que ejercen influencia en él o ella. Y no lo digo porque pienso que esas personas sean malas, si no porque hay gente a la que no le interesa crecer y ser mejor cada día. Y sin darnos cuenta logran robar el interés que seguramente nosotros si teníamos.

Tomemos tiempo para revisar y escoger nuestra dieta emocional, recordando que:

“Las malas compañías corrompen las buenas costumbres” 1 Corintios 15:33

¡SHALOM!

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